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24/10/13

Precursores de la Reforma Protestante: Los Valdenses

Jueves 24 de Octubre del 2013


Los Valdenses se hicieron conocidos en 1170 (Siglo XII), con Pedro Valdo, un comerciante de Lyon, que leía, explicaba, predicaba y circulaba la Escritura, a la cual apelaba en contra de las costumbres y las doctrinas de los católicos romanos.

Valdo estableció una orden de evangelistas, “los hombres pobres de Lyon”, que anduvieron por el centro y sur de Francia, predicando el Evangelio de Jesucristo. Pero fueron cruelmente perseguidos y expulsados de Francia encontraron albergue en los valles del norte de Italia, y a pesar de los siglos de persecución han permanecido, y constituyen hasta hoy una parte del grupo comparativamente pequeño de evangélicos en Italia.

INICIOS DEL MOVIMIENTO VALDENSE: PEDRO VALDO

Los Valdenses fueron cristianos que vivieron en las montañas de Europa (en Italia, Francia y otros países) antes de la Reforma Protestante que empezó el 31 de octubre de 1517 (Siglo XVI), cuando Martín Lutero clavó las 95 tesis contra la venta de las indulgencias católicas en la puertas de la Iglesia de Wittenberg, Alemania.

Se cree que los Valdenses, como un pueblo cristiano, existieron desde el siglo V hasta la Reforma Protestante en las valles y montañas del noroeste de Italia, confrontando los errores de la Iglesia Católica Romana. Ellos sufrieron grandes persecuciones durante todos estos siglos a manos de las autoridades y sacerdotes católicos.

Pedro Valdo (de nombre original Pierre Valdo, Valdès o Vaudès según las fuentes, igualmente conocido como Pierre de Vaux) fue un predicador itinerante, considerado como uno de los precursores de la Reforma Protestante. Impulsó este movimiento cristiano de los Pobres de Lyon, también conocidos como Valdenses.

Se desconoce el lugar de su nacimiento (1140), pero se sabe que se estableció en Lyon (Francia), fue un comerciante adinerado en dicha ciudad, estaba casado y tuvo dos hijas. Siendo hombre devoto y católico practicante, tras la muerte repentina de un conocido pidió a un amigo teólogo que le diera consejo de las Escrituras en cuanto a lo que debía hacer para agradar a Dios. En respuesta, su amigo citó el evangelio de Mateo 19:21, donde Jesús dijo al joven rico: "Si quieres ser perfecto, ve, vende tus bienes y da a los pobres y tendrás tesoro en el cielo y, ven, sé mi seguidor."

Valdo tomó a pecho este consejo. Así, después de proveer para el sustento de su esposa y colocar a sus dos hijas en un convento, comisionó a dos sacerdotes, Etienne d'Anse y Bernard Ydros, para que tradujeran los Evangelios y otros libros de la Biblia al idioma vernáculo —el occitano— que se hablaba en las regiones de la Provenza y el Delfinado (actualmente, el sudeste de Francia). Entonces distribuyó el resto de sus posesiones entre los pobres y se puso a estudiar las Sagradas Escrituras. Además, predicó en las calles de Lyon, invitando a los habitantes a que despertaran espiritualmente y regresaran al Cristianismo según él lo entendía en las Escrituras. Se dice que ponía énfasis en la declaración de Jesús: "No podéis servir a dos amos, a Dios y al dinero" (Mateo 6:24, Lucas 16:13).

Puesto que Valdo había sido bien conocido como próspero hombre de negocios, muchas personas le escucharon y pronto tuvo un grupo de seguidores. Les alegró oír el mensaje consolador de la Biblia en su propio idioma, pues hasta entonces la Iglesia Católica Romana no había consentido que se tradujera la Biblia a otro idioma con la excepción del latín, alegando el alto costo, pues copiar a mano cada Biblia le tomaba a un monje un mínimo de 3 años. Muchas personas convinieron en renunciar a sus bienes y dedicarse a enseñar la Biblia en el idioma de la gente común. Se les llegó a conocer como los "Pobres de Lyon". Para ellos, cualquier cristiano, fuera hombre o mujer, podía predicar siempre y cuando tuviese suficiente conocimiento de las Escrituras.

Aquella predicación laica hizo que en 1179 el papa Alejandro III, al que el propio Valdo había apelado, prohibiese a Valdo y sus seguidores predicar sin el permiso del obispo local. El obispo Bellesmains de Lyon rehusó dar su consentimiento por considerar que se estaba predicando un evangelio diferente. Los registros históricos indican que, ante esta proscripción, Valdo respondió a la jerarquía usando las palabras de los Hechos de los Apóstoles: "Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres."

Valdo y sus asociados continuaron predicando pese a la amenaza de excomunión y persecución. Así, el papa Lucio III los excomulgó en 1184 y el obispo de Lyon los expulsó de la diócesis.

El edicto de excomunión, que se extendió contra ellos en el año 1181, les obligó a salir de Lyon, lo que fue beneficioso para su causa. Pedro Valdo llegó hasta Polonia en la misma frontera de Rusia, donde murió en 1217 después de cincuenta y siete años de predicación del Evangelio de Jesucristo.

Dibujo de Pedro Valdo (1140 - 1217).

LOS VALDENSES EN ESPAÑA

Los Valdenses recorrieron con ánimo misionero el sur de Alemania, Suiza, Francia y llegaron a España, donde formaron grupos de cristianos disidentes de Roma en las provincias del norte y sobre todo en Cataluña. El hecho de que dos concilios y tres reyes se hayan ocupado de expulsarlos de España demuestra que su número tenía que ser considerable.

El clero, impotente para detener el avance y, alarmado, pidió al papa Celestino III que tomase medidas contra este movimiento. El papa mandó un delegado en 1194, que convocó la asamblea de prelados y nobles en Mérida, asistiendo personalmente el mismo rey Alfonso II de Aragón, quien dictó el siguiente decreto:

"Ordenamos a todo valdense que, en vista de que están excomulgados de la Santa Iglesia, son enemigos declarados de este reino y tienen que abandonarlo, e igualmente todos los estados de nuestros dominios. En virtud de esta orden, cualquiera que desde hoy se permita recibir en su casa a los susodichos valdenses, asistir a sus perniciosos discursos o proporcionarles alimentos, atraerá por esto la indignación de Dios Todopoderoso y la nuestra; sus bienes serán confiscados sin apelación y será castigado como culpable del delito de lesa majestad; además cualquier noble o plebeyo que encuentre dentro de nuestros estados a uno de estos miserables sepa que si los ultraja, los maltrata o los persigue, no hará con esto nada que no nos sea agradable".

Desde entonces, la persecución se hizo sentir con violencia, y en una sola ejecución 114 Valdenses fueron quemados vivos y sus cenizas echadas al río Ter en Gerona. Sin embargo, muchos lograron esconderse y seguir secretamente su predicación en el reino de León, Vizcaya y Cataluña, pues al contrario de lo que decretaba la orden real, los veían con costumbres austeras y anunciando de manera sencilla y llana el Evangelio, y hasta se menciona al obispo de Huesca, uno de los más notables prelados de Aragón, como protector decidido de los perseguidos Valdenses. Pero las persecuciones contra ellos no cesaron, llegando a su apogeo por el año 1237, cuando 45 fueron arrestados en Castellón y 15 de ellos quemados vivos en la hoguera.

EXPANSIÓN DE LOS VALDENSES EN EUROPA

Como consecuencia de las persecuciones, estos disidentes del siglo XII se refugiaron en los Alpes y por toda la Occitania.

Los registros históricos muestran que, a principios del siglo XIII, podían hallarse Valdenses no sólo en el sur de Francia y el norte de Italia, sino también en el este y norte de Francia, Flandes, Alemania, Austria y hasta en Bohemia, donde se dice que Valdo murió en 1217.

Desde el año 1200 hubo en Alsacia y Lorena tres grandes centros de actividad misionera. En Metz, el barba (pastor) Crespin y sus numerosos hermanos confundían al obispo Beltrán, quien en vano se esforzaba por suprimirlos. En Estrasburgo, los inquisidores mantenían siempre el fuego de la intolerancia contra la propaganda activa que hacía el barba Juan y más de 500 Valdenses que componían la iglesia perseguida de aquella ciudad.

En Bohemia, donde Pedro Valdo terminó sus días, los resultados de la obra misionera valdense fueron fecundos y es muy probable que las prédicas valdenses influyeran sobre el sacerdote católico checo Juan Hus y dieran así origen a la iglesia de los husitas.

A mediados del siglo XIII, el inquisidor de Passau —Baviera— nombraba 42 poblaciones donde los valdenses habían echado raíces; y en Austria, el inquisidor Krens hacía quemar a principios del siglo XIV 130 Valdenses. Se cree que el número de ellos en Austria no bajaba de 80.000.

En Italia, los Valdenses estaban diseminados y bien establecidos en todas partes de la península. Tenían sedes en las grandes ciudades y un ministerio itinerante perfectamente organizado. En Lombardía, los discípulos de Arnaldo de Brescia, gran opositor del papa a pesar de que nunca llegó a separarse de la Iglesia Católica Romana, y que fue quemado vivo en 1155, se unían fácilmente a los Valdenses cuando éstos les predicaban el Evangelio de Jesucristo. En Milán poseían una escuela que era centro de una gran actividad misionera.

En Calabria se establecieron muchos Valdenses del Piamonte en 1300 en Fuscaldo y Montecarlo. Habían conseguido cierta tolerancia y les permitían celebrar secretamente sus cultos con tal de que pagaran los diezmos al clero.

En tres de los valles del Piamonte, Lucerna, Perusa y San Martín, los Valdenses formaron pueblos enteros en las primeras décadas del siglo XIII. Perduran comunidades valdenses en los valles orientales de los Alpes Cotios, en especial en la cuenca alta del río Dora Riparia, teniendo sus principales centros en las ciudades de Oulx y Susa. Por ese motivo, estos pequeños valles del Piamonte son conocidos como Valvaldenses o Valles Valdenses, hablándose allí aún el occitano e incluso el arpitano.

Estos datos históricos que poseemos de la abundante literatura producida por los Valdenses prueban que el Protestantismo -aún sin ese nombre- tuvo un origen anterior a Lutero: más de 340 años antes de que se produjese el movimiento espiritual de la Reforma Protestante, existían ya muchos cristianos que no comulgaban con los dogmas de la Iglesia Católica Romana.

Escudo Valdense donde se lee el lema en latín: "Lux lucet in tenebris",
que significa "La luz en las tinieblas resplandece", basado en Juan 1:5.

Reinerius, inquisidor de Passau (Alemania) en el siglo XIII, dijo de los Valdenses:

"Entre todas las sectas que existen o que han existido, no hay ninguna más perniciosa para la Iglesia Católica que la secta de los Lyoneses (Valdenses); y esto por tres razones: La primera por su gran antigüedad, pues algunos dicen que los Valdenses se remontan al tiempo de Silvestre (300) y hasta hay quien asegura que al tiempo de los apóstoles. La segunda porque es la más extendida y apenas si hay un país donde no exista esta secta. La tercera razón es que, mientras todas las demás sectas despiertan horror y la repulsa de sus oyentes por sus blasfemias en contra de Dios, ésta demuestra una gran semblanza de piedad; tanto que sus adherentes viven justamente delante de todos los hombres y creen en todos los artículos del Credo, respetando en todo a Dios: Solamente blasfeman de la Iglesia y del clero romanos; por esto tan grandes multitudes de laicos les prestan atención".

Y en otra ocasión dijo:

"Los herejes Valdenses se distinguen por su comportamiento y el habla. Son impasibles y sensatos. No se esfuerzan en llamar la atención con vestidos extravagantes o indecorosos. No son comerciantes con el fin de evitar mentir, jurar o engañar. Viven únicamente del trabajo artesano de sus manos. También sus maestros son tejedores y zapateros. No acumulan riquezas, sino que se contentan con lo necesario para vivir. Comen y beben con moderación, no frecuentan posadas ni van a bailes u otros lugares de mala reputación. Son lentos para la ira. Son trabajadores, se dedican a aprender y a enseñar. Les reconocerán por su manera de hablar: con cordura y veracidad. No difaman, no hablan con palabras vulgares o vacías. Evitan toda expresión que pueda ser mentirosa o de juramento. No dirán 'sinceramente' o 'de verdad', sino que se limitarán a decir 'sí' o 'no'. Según ellos hacen así porque Jesús lo ordenó en Mateo 5:37".


ARTICULACIÓN CON LA REFORMA PROTESTANTE


El maestro valdense alemán Federico Reiser abandonó en 1426 el pacifismo valdense y se unió al ejército taborita que avanzaba hacia Viena y en 1431 fue ordenado como ministro husita de la Palabra. Él y su esposa Ana Weiler fueron ejecutados en Estrasburgo en 1458, pero su influencia se extendió a muchos Valdenses italianos y franceses de los Alpes, que llegaron a sentirse identificados con el husismo taborita, y en 1483 se levantaron contra el duque Carlos I de Saboya. En cambio, algunos Valdenses de la época, como el hermano Lucas de Praga, se unieron a los husitas moderados.

En 1526 se celebró en Laus un sínodo, en el cual se discutieron las ideas de la Reforma Protestante. Una opinión sostenía mantener los vínculos con los husitas; otra, acercarse a la Reforma suiza y otra a Lutero. El barba Martín Gonin difundió los escritos de Lutero y encabezó al sector partidario de unirse al Protestantismo y distanciarse de los husitas.

El sínodo de Merindol (Provenza) en 1530 se orientó hacia los reformadores suizos. Luego en el sínodo de Chanforan en 1532 y a propuesta de Jorge Morel, adoptó una nueva confesión de fe acorde con la Reforma suiza. Se apartó de esta decisión una minoría dirigida por Daniel de Valencia y Juan de Molines; congregaciones del valle del Po, Calabria y Apulia tampoco aceptaron la decisión del sínodo y en algunos casos se sumaron al movimiento anabaptista. Sin embargo, la mayoría de los Valdenses se unieron después al Protestantismo Evangélico, al considerar que en lo fundamental compartían la misma fe.

DOCTRINAS DE LOS VALDENSES

Los Valdenses fueron en esencia auténticos cristianos en sus creencias y prácticas:

Los Valdenses creían en la justificación por fe en Cristo, no por obras. Sus confesiones de fe del siglo XII dicen que la salvación es solamente por gracia por medio de la fe, sin obras, y que los sacramentos no son necesarios para ser salvo.

También observaron la ordenanza del bautismo por inmersión, no por aspersión. Rechazaron la práctica del bautismo infantil (aunque no todas las congregaciones valdenses). Los católicos persiguieron a los Valdenses a causa de su rechazo de la doctrina del bautismo infantil.

Los Valdenses rechazaron las enseñanzas erróneas de la Iglesia Católica, como la veneración de imágenes, la transubstanciación, la existencia del Purgatorio, la veneración a María, las oraciones a los santos, la veneración de la cruz y de las reliquias, el arrepentimiento de última hora, la necesidad de que la confesión se haga ante sacerdotes, las misas por los muertos y las indulgencias papales.

Además, rechazaban la pena de muerte, el uso de armamentos y la participación en guerras.

Los Valdenses de esta manera se separaron de la apostasía católica y otros grupos; requirieron que todos sus miembros fuesen bautizados por inmersión y practicaron disciplina en la iglesia. No tuvieron una jerarquía de obispos porque sus asambleas o congregaciones eran independientes, pero algunas veces reunieron en asociaciones de iglesias.

Algunos historiadores seculares han dicho que los Valdenses eran "Maniqueos" - herejes que rechazaron el Antiguo Testamento y la institución de matrimonio, además no comieron carne, porque se creían que el mundo creado es inicuo. No obstante, los Valdenses no eran "Maniqueos," porque las confesiones de los Valdenses declaran creer en todos los libros del Antiguo Testamento, en Dios como Creador, y que la institución de matrimonio era honorable. Los Valdenses eran cristianos verdaderos.

Los cristianos evangélicos de ahora citamos a los Valdenses como un eslabón más en la línea de perpetuidad de la Iglesia Cristiana desde el tiempo de los apóstoles hasta ahora. El peso de la evidencia está en aquellos que niegan que ha habido cristianos fieles en todo tiempo, pues el Nuevo Testamento ha estado entre nosotros por 1900 años, así que es razonable pensar que en todo tiempo ha habido quienes han creído en las Escrituras y las han puesto en práctica.

Los Valdenses están entre aquellos nobles creyentes a través de los siglos que amaban leer la Biblia, que la creían, y lo ponían por obra en medio de fiera persecución. ¡Que su ejemplo sea una inspiración para el pueblo de Dios hoy día, y podamos dejar huella como ellos lo hicieron!

VIDEO: "Los Valdenses: Cristianos ejemplares".


Artículo Relacionado:

23/10/11 - Precursores de la Reforma Evangélica o Protestante (Por: Mis. Luisa Jeter de Walker)

28/11/10

El significado verdadero de la Navidad

Domingo 28 de Noviembre del 2010


Por: Pr. John Macarthur*

Para muchos, la Navidad es un tiempo para pensar en Jesucristo como un bebé en un pesebre. Ciertamente el nacimiento de Cristo es un acontecimiento especial y milagroso, mas no es ese el foco principal. La verdad central de la historia de Navidad es ésta: El Niño de la Navidad es Dios.

Dios en un Pesebre

La Navidad no se trata de la infancia del Salvador; se trata de Su deidad. El nacimiento humilde de Jesucristo no pretendió jamás encubrir la realidad de que Dios había nacido en el mundo.

Pero la versión de la Navidad del mundo moderno hace justamente eso. Y consecuentemente para la mayor parte de la humanidad, la Navidad no tiene significado legítimo en absoluto.

No espero que alguien alguna vez pueda entender totalmente lo que significa para Dios haber nacido en un pesebre. ¿Cómo puede uno explicar al Todopoderoso convertido en un infante diminuto? Nuestras mentes no pueden entender lo que implica para Dios volverse un hombre, mucho menos cómo podría Él convertirse en un bebé. Pero él lo hizo. Sin abandonar Su naturaleza divina, sin minimizar Su deidad, él nació en nuestro mundo como un infante diminuto.

Él fue totalmente humano, con todas las necesidades y las emociones que son comunes a todos nosotros. Pero él fue también completamente Dios, todo sabio y todo poderoso.

Por casi dos mil años, el debate sobre quién es Jesús realmente ha sido constante. Las sectas y los escépticos han ofrecido explicaciones diversas: dicen que él es un dios de tantos, un ser creado, un ángel elevado, un buen maestro, un profeta, etcétera. El hilo común de todas esas teorías es que hacen a Jesús menos que Dios. Pero la prueba bíblica es apabullante: este niño en el pesebre es la encarnación de Dios.

Un pasaje en particular, escrito por el apóstol Pablo, capta el ser de la naturaleza divina de Jesús y acentúa las verdades que hacen de la Navidad algo maravilloso.

Colosenses 1:15-20 dice, “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.”

¿Una Ilusión fantasmal?

Pablo les escribía a los cristianos en Colosas. La ciudad estaba bajo la influencia de lo qué llegó a ser conocido como el gnosticismo. Sus adherentes creían ser los únicos que tenían acceso a la verdad, y creían que la verdad era tan complicada que la gente común no la podría conocer. Entre otras cosas, los gnósticos enseñaban el dualismo filosófico, la idea que la materia es mala y el espíritu es bueno. Creían que puesto que Dios es espíritu, él es bueno, pero él nunca podría hacerse materia, lo cual es malo.

Por esto también concluyeron que Dios no podría ser el creador del universo físico, porque si Dios se hizo materia, él sería responsable del mal. Y enseñaron que Dios nunca podría convertirse en un hombre porque, como hombre, él tendría que morar en un cuerpo hecho de materia maligna.

Aquellos pre gnósticos no creían la encarnación y afirmaban por ello que Jesús fue un buen ángel cuyo cuerpo humano fue sólo una ilusión. Esta enseñanza y otras semejantes se extendieron en tiempos de la Iglesia Primitiva; muchas de las epístolas del Nuevo Testamento refutan específicamente las ideas pre gnósticas. De hecho el apóstol Juan atacó el fundamento de la enseñanza gnóstica cuando escribió: “En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios” (1 Juan 4:2-3).

El apóstol Pablo refutó esa misma herejía cuando escribió, “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” (Colosenses 1:16). Él específicamente afirmó que Jesús es Dios en carne y hueso, el Creador de todo.

De Tal Padre Tal Hijo

Irónicamente, algunas sectas que niegan la deidad de Jesús tratan de usar Colosenses 1:15-20 para apoyar su perspectiva. Sugieren, por ejemplo, que la frase “la imagen del Dios invisible” (v. 15) da a entender que Jesús fue meramente un ser creado que portó la imagen de Dios en el mismo sentido que toda la humanidad. Pero la verdad es que aunque fuimos creados en la semejanza de Dios, sólo nos parecemos a él. Jesús, por otra parte, es la imagen exacta de Dios.

La palabra griega traducida “imagen” significa una copia perfecta, una copia precisa, un duplicado. Pablo decía que Dios mismo está completamente manifiesto en la persona de Su Hijo, quien es nada menos que Jesucristo. Él es la imagen exacta de Dios. Jesús mismo dice: “el que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9).

Hebreos 1, por su parte, hace un paralelo con Colosenses 1:15-20 en varios puntos cruciales. Sobre la declaración de que Cristo es la imagen de Dios, por ejemplo, Hebreos 1:3 hace una afirmación idéntica: “siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia”. Cristo es para Dios como el brillo cálido de la luz lo es para el sol. Él trae a Dios de una posición cósmica a los mismos corazones de los hombres y mujeres. Él da luz y vida. Él revela el mismo ser de Dios. No pueden estar divididos, y ni uno ni otro alguna vez han existido sin el otro, sino que son uno (Juan 10:30).

La Sagrada Escritura repetidamente dice que Dios es invisible (Juan 1:18; 5:37; 1 Timoteo 1:17; Colosenses 1:15). Pero a través de Cristo el Dios invisible ha sido hecho visible. El parecido completo de Dios se trasluce en él. Colosenses 1:19 toma la verdad un paso más allá: “por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud”. Él no es simplemente un contorno de Dios; Él es totalmente Dios. Colosenses 2:9 es aún más explícito: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. Nada le falta. Ningún atributo está ausente. Él es Dios en el sentido más completo posible, la imagen perfecta.

El Heredero Legal

En Colosenses 1:15 Pablo dice que Jesús es: “el primogénito de toda creación”. Aquellos que niegan la deidad de Cristo le han dado mucha importancia a esa frase, asumiendo que esta significa que Jesús fue un ser creado. Pero la palabra traducida “primogénito” describe el rango de Jesús, no Su origen. El primogénito en una familia hebrea era el heredero, el de mayor categoría, el que tenía el derecho de la herencia. Y en una familia real, él tuvo el derecho de gobernar.

Así es que Cristo es el que hereda toda la creación y el derecho para predominar sobre ello. No quiere decir primer nacido en orden, porque no lo fue.

En el Salmo 89:27 Dios dice de David: “Yo también le pondré por primogénito, El más excelso de los reyes de la tierra”. Allí el significado de “primogénito” es dado sin rodeos: “Lo más excelso de los reyes de la tierra”. Eso es lo que significa primogénito: Cristo es “Rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 17:16).

Hebreos 1 de nuevo tiene una declaración paralela. El verso dos dice que Dios ha señalado a Su Hijo “heredero de todas las cosas”. Él es el Primero, el Hijo de Dios que tiene el derecho a la herencia, la Persona de mayor categoría, el Señor de todo, heredero de toda creación.

El Creador y el Rey

La afirmación de que “primer nacido” significa que Cristo es un ser creado ignora completamente el contexto de Colosenses 1:15. Recuerde, usted ya ha visto en los versos 16-17 que Cristo es explícitamente nombrado el Creador de todo. Cristo no es parte de la creación; Él es el Creador, el mismo brazo de Dios, activo desde el principio al llamar a la existencia al universo y a todas las criaturas. Juan 1:3 dice: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” Eso no podría ser cierto si él fuera por Sí mismo un ser creado.

Hebreos 1:2 también identifica a Cristo como el Creador. Cristo es la Persona de la Trinidad a través de la cual el mundo se hizo y para quién se le dio forma.

El tamaño del universo es incomprensible. ¿Quién lo hizo así? Algunos científicos dicen que hubo una explosión grande que eventualmente formó un pantano primario y… la Ciencia no lo puede explicar.

Mas Dios creó todo.

¿Quién?

El bebé de Belén. Él hizo todo.



* John MacArthur es el pastor-maestro de la "Grace Community Church" (Iglesia Comunitaria Gracia) en Sun Valley, California. La iglesia ha crecido de una membresía de 450 en 1969, cuando MacArthur aceptó el pastorado, a más de 12,000 en la actualidad. También es presidente de "The Master's College and Seminary" (Colegio y Seminario de El Maestro) en Newhall, California, un autor prolífico de docenas de libros, y orador de la transmisión internacional de radio, "Grace to You" (Gracia a Vosotros), programa escuchado más de 700 veces diariamente, cada media hora, día y noche, en algún lugar del mundo.

9/9/10

Iglesia Episcopal de Escocia determina que ya no debe referirse a Dios como hombre

Jueves 09 de Septiembre del 2010


EDIMBURGO, Escocia (AcontecerCristiano.net) La Iglesia Episcopal Escocesa ha decidido eliminar las referencias masculinas de Dios causando así una gran controversia.

Según la publicación Telegraph del Reino Unido, La nueva forma de culto, que busca ofrecer una alternativa a la liturgia establecida en 1982, (que, como la Biblia, se refiere a Dios como un hombre) elimina las palabras tales como “Señor, él, su, él” y “humanidad” de los servicios. Una medida, que sus impulsadores aseguran que ha sido escrita por la iglesia en un intento de reconocer que Dios está “por encima del género humano”.

Por esta razón, los obispos han aprobado la introducción de un lenguaje más “inclusivo” que deliberadamente elimina las referencias que sugieren que Dios es de sexo masculino.

Los espiscopales tradicionalistas han criticado los cambios pues no sólo sospechan de que esto es una “corrección política”, sino porque creen que no son consistentes con las enseñanzas de la Biblia.

El nuevo orden de servicio, que puede ser utilizado por los ministros que tienen “dificultades” con un Dios definido como hombre, ha sido producido por el Comité de Liturgia de la Iglesia Episcopal en consulta con la Junta de Fe y Constitución del Sínodo General y el Colegio de los Obispos.

Los cambios polémicos fueron discutidos en el Sínodo General de la Iglesia recientemente. Las actas del sínodo revelan que las pastoras han preguntado por qué aún se refiere a Dios como un hombre.

Esta nueva versión de la Liturgia de 1982 remueve los pronombres masculinos cuando se refieren a Dios y el nuevo enfoque ha sido extendido incluso a los seres humanos. Por ejemplo, la palabra “humanidad” se ha sacado y reemplazado por “mundo”.

Algunas altas figuras religiosas se han opuesto a la nueva forma de palabras. Por ejemplo el reverendo Stuart Hall, Profesor de Divinidad Honorario de la Universidad de St Andrews, considera que esto es “absolutamente innecesario. La palabra hombre en Inglés – especialmente entre los científicos – incluye a ambos sexos. “Los que tratan de reducir al mínimo las referencias a Dios como el Padre y Cristo como su Hijo tienen grandes dificultades, porque el Nuevo Testamento está repleto de estas referencias.”

Las citas de la Biblia se han librado de cambio, debido a la reticencia a interferir con la palabra de Dios. Sin embargo, la bendición al final de los servicios ha sido cambiada por algunos ministros de “Padre, Hijo y Espíritu Santo” a “Creador, Redentor y Santificador”.

“El cambio de lenguaje de Dios es un poco difícil”, admitió el reverendo Darren McFarland, uno de los que convocó al comité de liturgia de la Iglesia para realizar estos cambios.

“Es entonces cuando la opinión es mucho más dividida. Realmente hemos tratado de no perder el tiempo con las descripciones de Dios en el texto bíblico. Pero lo que queremos ver es el lenguaje generoso cuando se trata de cuestiones de género. Dios está por encima y más allá del de géneros humanos.

“No estamos diciendo que Dios no es masculino. Dios es también femenino. El problema es tratar de usar el lenguaje humano para describir lo indescriptible.

“Los obispos han permitido estos cambios, pero la gente no tiene que usar esta forma. Estamos tratando de honrar a la amplitud de las descripciones de Dios en una manera que sea útil a la iglesia y sus miembros”, aseguró Darren.

La Iglesia Episcopal de Escocia cuenta con unos 54.000 fieles.

8/10/07

La Alianza Evangélica Mundial no considera 'evangélica' a la Iglesia Adventista

Lunes 08 de Octubre del 2007


MICHIGAN, Estados Unidos (ANNAEM / Protestante Digital) Las conversaciones representan el seguimiento de una ronda inicial de discusiones entre las dos organizaciones llevada a cabo en Praga, República Checa, en agosto del 2006. Se aguardaba que la Iglesia Adventista y la Alianza Evangélica Mundial (WEA, por las siglas en inglés, o AEM en castellano) realizasen una declaración conjunta en los meses siguientes donde identificasen los objetivos comunes y los resultados de las discusiones teológicas entre las dos organizaciones.

Rolf Hille, presidente de la Comisión teológica de la Alianza Evangélica Mundial (AEM), y Juan Graz, secretario del Consejo para relaciones interreligiosas de la iglesia Adventista del Séptimo día, organizaron las conversaciones. Las discusiones teológicas fueron presididas por Hille y Guillermo G. Johnsson, ayudante al presidente de la conferencia general de los Adventistas del Séptimo día para las relaciones Interreligiosas. La AEM también fue representada por J. Buchegger, Bonn Clayton, James Kautt, Herberto Klement, Sven Wagschal, y Reinhard Hempelmann.

"Pudimos compartir con el mundo evangélico la compresión que tiene la Iglesia adventista de sí misma, en un esfuerzo para eliminar los prejuicios y clarificar las preguntas respecto de nuestro mensaje", dijo John Graz, organizador de la reunión y secretario del Concilio de Relaciones Interreligiosas de la Iglesia Adventista.

La Alianza Evangélica Mundial (AEM) representa a unos 420 millones de cristianos evangélicos de diversas denominaciones en todo el mundo. La Iglesia Adventista cuenta con 15 millones de miembros en más de 200 países.

COINCIDENCIAS TEOLÓGICAS

Las dos instituciones compartieron una "gran medida de cuestiones y acuerdos teológicos”, dijo Ángel Rodríguez, director del Instituto de Investigaciones Bíblicas de la Iglesia Adventista. De hecho, los participantes adventistas se adhirieron a la Declaración de Fe de la Alianza Evangélica Mundial (AEM), que se centra en la Biblia como la Palabra de Dios, la persona de Jesucristo y su obra de salvación, la justificación por la fe, la oración, la conversión, la santificación y la Segunda Venida de Cristo.

Por lo tanto, se aceptó por ambas partes sin duda alguna la autoridad y la supremacía de la palabra de Dios, la Trinidad, las naturalezas divinas y humanas de Cristo, la salvación por la fe en Cristo solamente, la importancia de la oración, la conversión personal, y la santificación, y la esperanza de la segunda venida de Cristo y del juicio final. Hubo también acuerdo acerca de no fijar nunca una fecha concreta con respecto al segundo advenimiento.

Y LAS DIVERGENCIAS

Según relata el informe se hallaron también significativas áreas de desacuerdo entre las dos organizaciones, fundamentalmente en relación con las enseñanzas adventistas del juicio previo al advenimiento, el papel y la autoridad de Elena G. de White y el sábado como día de reposo para los cristianos.

Por ello, y a pesar de las antes mencionadas coincidencias, estos puntos de divergencia se consideraron lo suficientemente importantes como para no poder estar vinculadas en ningún aspecto religioso las entidades representativas de la Iglesia Adventista y la Alianza Evangélica Mundial (AEM).

CONCLUSIONES

Sin embargo, los participantes concluyeron que los temas en común permiten que los adventistas y la Alianza Evangélica Mundial (AEM) cooperen en temas comunes, tales como Sociedades Bíblicas, la libertad religiosa o la ayuda social.

Al mismo tiempo, se reconoce el derecho e incluso la responsabilidad de todas las iglesias de cooperar y mantener sus propias enseñanzas doctrinales distintivas; entendiendo siempre que los principios de la libertad, de la tolerancia, de la voluntad, y del respeto religiosos prevalecen en todos los casos.

MÁS INFORMACIÓN

Pueden leer aquí (en inglés) el Comunicado completo conjunto de la Iglesia Adventista y la Alianza Evangélica Mundial (AEM) al que hace relación esta noticia.

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