VISITE EL BLOG DE REFLEXIONES BÍBLICAS DE EVANGELIZACIÓN Y EDIFICACIÓN ESPIRITUAL: http://reflexionesevangelismo.blogspot.com

DIARIO EVANGÉLICO "BEREA" EN FACEBOOK

Mostrando entradas con la etiqueta Astronomía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Astronomía. Mostrar todas las entradas

1/1/13

Hipótesis científicas sobre la ‘estrella de Belén’

Martes 01 de Enero del 2013


NUEVA YORK, Estados Unidos (ABC, The New York Times / Protestante Digital) Los magos de Oriente según el relato bíblico se guiaron por una estrella especial para llegar hasta el niño Jesús, describe el evangelio de Mateo.

Durante siglos, científicos astrónomos han buscado una explicación al fenómeno. ¿Un meteorito, un cometa, una nova o supernova, o una conjunción estelar? Vamos a ver las hipótesis presentadas.

EL TEXTO BÍBLICO

El texto bíblico señala la existencia de esta estrella en el evangelio de Mateo. «¿Dónde está el rey de los Judíos, que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarle» (Mateo 2:2).

Más adelante se nos cuenta que «la estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño» (Mateo 2:9).

La estrella suele tomar la forma de un cometa en las representaciones actuales del nacimiento de Jesús. Pero ¿tiene esta costumbre una justificación astronómica? ¿Hubo algún fenómeno astronómico que, al coincidir con el nacimiento de Cristo, fuese la base de esta imagen?

TEORÍAS CIENTÍFICAS: LA FECHA

Para averiguar cuál fue el tipo de fenómeno astronómico observado por los Reyes Magos, el primer paso es establecer las fechas con la máxima precisión posible. Y en este punto la Biblia no ayuda mucho, ya que no dice nada sobre el día exacto del nacimiento de Jesús, aunque sí que relaciona el hecho con acontecimientos y personajes históricos, como por ejemplo el reinado de Herodes. Los historiadores coinciden en que el rey de Judea debió de morir en algún momento entre los años 4 y 1 antes de Cristo. Y los Reyes Magos le visitaron poco antes de su muerte, por lo que su viaje (y la aparición de la estrella que los guió), tuvo por fuerza que producirse antes de esas fechas.

En cuanto a fijar en el año 1 el nacimiento de Jesús, proviene de un error de cálculo del sabio Dionisio el Exiguo en el año 532. Más adelante, sirviéndose de ciertos hechos referidos en los Evangelios, se pudo afinar en el año del nacimiento de Jesús.

Tanto Mateo como Lucas ubican la Navidad durante el reinado de Herodes y la muerte de este monarca está bien datada en el año 4 antes de Cristo (a.C.). Además, unos años antes, Herodes había ordenado ejecutar a todos los menores de 2 años deduciendo la fecha del nacimiento de Jesús a partir del relato que le realizaron los Magos cuando les mandó llamar a su palacio (Mateo 2:7-16). Todo ello, junto con otros argumentos, sitúa la fecha del nacimiento de Cristo entre el año 7 y 2 a.C.

CUATRO POSIBILIDADES

Desde un punto de vista puramente astronómico, existen cuatro posibilidades para explicar la estrella de Belén . La primera es que se tratara de un meteorito, pero es muy poco probable debido al hecho de que los meteoritos, que se convierten en una bola de fuego al entrar en la atmósfera, apenas si duran unos segundos antes de desaparecer, y la estrella de Belén brilló durante semanas enteras.

La segunda posibilidad es que fuera un cometa, objetos que, esta vez sí, pueden brillar en el cielo incluso durante meses. Sin embargo, el más espectacular de todos los cometas conocidos, el Halley, cuya órbita le trae cerca de la Tierra cada 76 años y que fue visto por última vez en 1986, fue visible en Judea durante los meses de agosto y septiembre del año 11 d.C., lo que no coincide con las fechas del nacimiento de Jesús. Por supuesto, pudo tratarse de otro cometa, uno que pasó entonces y que por el momento no ha regresado, pero eso es algo de lo que nunca podremos estar seguros.

Otra posible explicación, la tercera, es que lo que vieron los Magos fue la muerte violenta de una estrella, una nova o supernova. En el primer caso, es la forma (una explosión termonuclear) en que una estrella se libera, de golpe, de una excesiva acumulación de hidrógeno en su superficie. Es muy espectacular, si la estrella está lo suficientemente cerca, y su aparición tiene lugar de forma impredecible y en cualquier momento. Las más brillantes aparecen de repente, sin previo aviso, como una nueva y espectacular luz en el cielo. Su brillo, tras algunos días, o incluso semanas, se va atenuando hasta desaparecer por completo. Como media, se produce una nova visible desde nuestro planeta una vez cada veinte años (la última fue en el año 1975), por lo que nada impide que fuera éste, y no otro, el fenómeno visto en Judea o los Magos de Oriente.

Mucho más espectacular, aunque menos frecuente de ver, es una supernova, la explosión catastrófica de toda una estrella que llega a su final y cuyo brillo eclipsa incluso al de toda la galaxia que la contiene. En el momento de la explosión, una supernova puede ser vista incluso a plena luz del día, y su brillo más intenso puede durar meses antes de empezar a decrecer. Durante los últimos mil años, la Humanidad ha sido testigo de cuatro supernovas, en los años 1006, 1054, 1572 y 1604. En todos los casos, los cronistas de cada época se refirieron profusamente al fenómeno. Los chinos, por ejemplo, refieren que la supernova del año 1054 fue visible durante dos meses incluso a plena luz del día.

La pega es que no existe en la época del nacimiento de Jesús ninguna referencia definitiva sobre la súbita aparición de una luz especialmente intensa en el cielo. Si sucedió, nadie, en ninguna cultura, documentó el hecho, lo cual parece indicar que debemos buscar la solución en alguna otra parte.

Conjunción estelar de Venus y las Pléyades este pasado abril del 2012.

CONJUNCIÓN PLANETARIA, HIPÓTESIS MÁS PROBABLE

La última (y quizá la más probable) explicación es la posibilidad de que los Magos fueran testigos de una conjunción planetaria especialmente brillante, tanto como para hacerles creer que se trataba de una nueva estrella. Pero, ¿hubo alguna conjunción planetaria de este tipo entre los años 7 y 2 AC? La respuesta es que sí. Los astrónomos han determinado que, en ese intervalo temporal, se produjeron varios fenómenos planetarios que podrían haber sido interpretados como la estrella de Belén.

El primero de ellos fue en el año 6 a.C., se produjo entre los planetas Marte, Júpiter y Saturno y sucedió en la constelación de Piscis. Los tres mundos formaron una brillante figura geométrica en el cielo que debió de ser de gran belleza y capaz de llamar la atención de cualquiera. Otra posibilidad es la "triple conjunción" de Júpiter y Saturno entre los meses de mayo y diciembre del año 7 a.C. Los "pasos" de Júpiter sobre Saturno se produjeron el 29 de mayo, el 30 de septiembre y el 5 de diciembre de ese año.

No cabe duda de que todos estos eventos fueron perfectamente visibles, ya que sucedieron en la cara nocturna de la Tierra. Los dos planetas, además, brillaron el uno muy cerca del otro durante ocho largos meses, el tiempo que se estima necesario para que los Reyes Magos cubrieran los cerca de mil km. de distancia entre Babilonia y Judea.

Sin embargo, la que seguramente fue la más brillante de las conjunciones planetarias de esa época fue la que se produjo entre Venus y Júpiter en la constelación de Leo el 12 de agosto del año 3 a.C.

Los dos planetas brillaron ese día extraordinariamente cerca el uno del otro. Y cuando Venus se retiró, Júpiter permaneció junto a Leo por lo menos durante diez meses más, sumando su brillo al de la estrella. Si el encuentro de los tres Reyes Magos con Herodes se produjo durante la primavera del 2 a.C., las fechas encajarían a la perfección . De hecho, tras su primer encuentro y después de que Júpiter y Leo siguieran brillando juntos en el cielo, Venus regresó a la zona y se alineó con Júpiter en junio del 2 a.C. El día 17 de ese mes los brillos de los dos planetas fueron tan intensos que llegaron a confundirse.

Los dos planetas bajaron juntos y lentamente hacia el horizonte a medida que sus brillos se iban confundiendo. Hacia las ocho y media de la tarde, hora local de Jerusalén, prácticamente se habían fundido en un único y luminoso astro. En un tiempo en el que no había instrumentos de observación, ni gafas de sol, es muy probable que los observadores no fueran capaces de distinguir los dos objetos individuales y que solo percibieran un único y brillante destello sobre los cielos de Judea.

¿Fue esto lo que vieron los Reyes Magos? Para la Ciencia es difícil asegurarlo. Lo único cierto es que esas alineaciones se produjeron, y que fueron claramente visibles en una época que coincide con la del relato bíblico. Más allá de eso, no existen certezas absolutas. Cada uno es libre, pues, de sacar sus propias conclusiones.

Noticias Relacionadas:

26/12/11 - EEUU: Programa informático revela la existencia de la Estrella de Belén

25/12/10 - La astronomía actual presenta hipótesis sobre la misteriosa estrella de Belén

24/12/10 - La verdadera ‘estrella de Belén’ según la astronomía

22/12/08 - La antigua teoría de Kepler sobre la estrella de Belén, avalada por la arqueología y astronomía

13/01/08 - Un hallazgo arqueológico apoya la teoría de Kepler sobre la estrella de Belén

25/12/07 - La verdadera estrella de Navidad nació en Belén

10/4/09

Según un investigador la «luna de sangre» al morir Jesús fue un eclipse

Viernes 10 de Abril del 2009

http://ceirberea.blogdiario.com/img/crucifixion-luna-roja.jpg

NUEVA YORK, Estados Unidos (CBN News, MundoCristiano/ ACPress.net) Casi todos han oído de la estrella de Belén, la señal que Dios puso en los cielos para anunciar el nacimiento de Jesús. Pero muchos no recuerdan o ignoran las señales que, según relata también la Biblia, se vieron en la tierra y el cielo el día de su crucifixión y muerte.

Dice la Biblia que el mundo entero refleja y está lleno de la gloria de Dios, tanto en el resplandor de una puesta de sol como en el bello diseño de las estrellas. ¿Pero existe o puede verse esa gloria en medio del día negro de la crucifixión?

Rick Larson, productor de “La estrella de Belén” asegura rotundamente que si. Además cree que es positivo investigar estas posibles señales- “Jesús mismo anunció, 'Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas'. Por lo tanto es lógico buscar esas señales”.

Larson dice que Dios le guió a investigar la similitud y coincidencias entre la astronomía, la historia y la Biblia, en relación a los relatos bíblicos acerca de la vida de Jesús. Con sus investigaciones, llegó a producir un DVD acerca de la estrella de Belén que muestra cómo los sabios de Oriente (Reyes Magos) habrían visto el movimiento de Júpiter, que junto a las características de las estrellas y demás planetas indicaban el nacimiento de Jesús en el año 2 D.C.

Larson ahora también afirma que ha demostrado cómo algunos de los hechos de la semana de pasión de Jesús se pudieron ver en señales en el cielo.

http://ceirberea.blogdiario.com/img/crucifixion-Jesus.jpg
"Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre
toda la tierra hasta la hora novena. Y el sol se oscureció..."
(Evangelio de San Lucas 23:44-45).


Se basa en primer lugar en las coincidencias bíblicas. Ya cientos de años antes de nacer Jesús el profeta Joel predijo acerca del día de la crucifixión y muerte de Cristo… “daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre y fuego y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre…”.

“Mientras El estaba en la cruz… se desató un auténtico infierno… hubo terremotos, grandes terremotos que rompieron las peñas, y así lo relata el Nuevo Testamento... el cielo se oscureció a mediodía… Joel en su visión de este evento habla de grandes nubes de humo que ocultan el sol”, señala Larson. Además, el apóstol Pedro ratifica en el libro de Hechos lo ocurrido. Cincuenta días después de la cruz, en la fiesta de Pentecostés, Pedro cita de nuevo al profeta Joel y recuerda a los judíos de esas señales asociadas con la muerte de Jesús, diciendo: “como ustedes mismos saben…”

¿Podemos conocer de alguna forma si estos fenómenos narrados en la Biblia fueron eventos reales?

Por una parte los historiadores antiguos documentaron la oscuridad y los terremotos, explica Larson. Y “luna de sangre” es el término antiguo para un eclipse lunar. El color rojo viene de la luz indirecta que se vuelve roja al pasar por la atmósfera de la Tierra, y la luz solar se oscurece ante el eclipse.

Se puede demostrar, dice Larson, que en efecto al morir Jesús en la cruz la Luna fue eclipsada. Esto se reproduce con modernos programas de astronomía. "Si uno hubiese estado en la Luna en el momento exacto de la muerte de Cristo, hubiese visto a la Tierra eclipsando al sol". Lo que, visto desde la Tierra, supone que esa tarde de la crucifixión desde Jerusalén, al mirar al cielo, se veía la luna de sangre como fruto del eclipse.

Artículos Relacionados:

El verdadero día en que Jesús murió en la cruz

La ciencia médica en el centro del dolor y muerte de Cristo

25/12/07

La verdadera estrella de Navidad nació en Belén

Martes 25 de Diciembre del 2007


LOS ANGELES, Estados Unidos (CBN News / Mundo Cristiano) La Estrella de Belén es uno de los símbolos bíblicos más reconocidos de la navidad. Durante muchos años los expertos han indagado sobre la naturaleza de la estrella, mientras los escépticos dicen que la estrella es una fantasía.

¿Habrá sido el planeta Saturno, el cometa Halley, una supernova, o algo más? Pero nuestro reportero Gaylon Tethrow describe una posibilidad que concuerda con la ciencia, y también con la historia y las Escrituras.

Los estudiosos cada vez más sugieren que la Estrella de Belén fue la estrella que conocemos hoy como el planeta Júpiter, el rey de los planetas representando al niño Rey de Reyes. Para obtener detalles, astrónomos como John Mosley necesitan de historiadores.

John Mosley del Observatorio Griffith, dice que “Usted me da una época y puedo encontrarle algo en el cielo que fue suficientemente interesante para alertar a los Reyes Magos de hacer su viaje”.

Durante los últimos cien años, la mayoría de expertos dicen que Jesús nació alrededor del año siete antes de Cristo, contradiciendo lo que decían los primeros escritores de la Iglesia alrededor de 3 antes de a.C.

Sin embargo, el historiador Ernest Martin sostiene que los autores antiguos estaban en lo cierto. Eso le permite a Mosley reconstruir en su computadora los cielos antiguos.

Mosley explica que “en la mañana del 12 de agosto, 3 antes de Cristo, Júpiter y Venus estaban en muy cercana conjunción. Al ampliar parte del objetivo de la computadora podemos ver a Venus y Júpiter casi tocando. Estaban separados sólo por la decimocuarta parte de un grado”.

La aparición de Júpiter y Venus casi rozando probablemente fue suficiente para que los Magos iniciaran el viaje a Jerusalén en sus camellos. Todas las conjunciones se hicieron en la constelación de Leo que representaba Israel para los Babilonios.

El doctor Ernest Martin quien es autor e historiador expresa que “la astrología no es nada más que la corrupción de la verdad primitiva que podemos encontrar en las Escrituras, pero la astronomía y las señales en los cielos que Dios envió para introducir a Su Hijo al mundo son válidas”.

Júpiter y Venus representaban un Padre y una Madre y de ellos se esperaba que naciera un Niño Rey, y eso fue aparentemente lo que pensaron los Magos.

“Al momento en que llegaron los Magos casi 15 meses después, ya era un niño pequeño” agrega Martin.

Pero los Magos vieron más cosas antes de llegar a Belén. Júpiter se acercó a la estrella Régulus, otro símbolo de realeza, no sólo una vez, sino tres veces siguiendo un giro estelar que recuerda a una corona celestial.

Y luego... “Venus llega y está en conjunción con Júpiter, debajo de Leo, a la izquierda de Régulus, el diecisiete de junio, dos antes de Cristo”, explica Mosley. “Encontramos que Júpiter en dos cercanas conjunciones con Venus y luego en tres cercanas conjunciones con la estrella Regulus durante un período de diez meses. Eso habría sido muy emocionante para los Magos y es por esa razón que escogimos Júpiter como la Estrella”.

Los Magos habrían visto esos eventos como una cartelera en el cielo diciendo: ¡UN GRAN REY HA NACIDO EN ISRAEL!

Una vez que habían cruzado el largo sendero guiado por la estrella hacia Jerusalén, los escribas les dijeron que hicieran un viaje corto a Belén pues las Escrituras hablan de un rey que debía nacer de la ciudad de David. Después, se produjo el regreso de Júpiter una vez más, esta vez sobre el vientre de la constelación de la Virgen. Martin lo interpreta como un símbolo de la virgen María con el niño y una guía para los Magos.

“Vieron que se detenía a mitad del cuerpo de Virgo en dirección de Belén, siguieron la dirección del ángel y entregaron sus regalos al Niño Jesús”, dijo Martin.

Aunque todas esas nuevas explicaciones sobre la Estrella de Belén pueden enriquecer el significado de la Navidad, la historia de la estrella representa solamente un capítulo de narración de la historia más grande jamás contada.

Noticias Relacionadas:

21/12/07 - EEUU: Algunos grupos cristianos rechazan la fiesta secular de la Navidad


05/12/06 - «The Nativity Story», una película con mensaje cristiano para esta Navidad

03/08/06 - Nueva película bíblica sobre el nacimiento de Jesús

31 de Octubre: «Día de la Reforma Evangélica o Protestante» (1517- 2025)

RADIO BBN INTERNACIONAL - Red de Radiodifusión Bíblica (USA)

Tratados Evangelísticos Chick